lunes 21 de mayo de 2007
jueves 10 de mayo de 2007
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía pide la ilegalización de ANV
Una demanda de sentido común presentada en el Parlament catalán.
miércoles 2 de mayo de 2007
La importancia de llamarse Iñaki (y apellidarse De Juana Chaos)
Mucho se está hablando de un psicópata llamado Iñaki de Juana Chaos desde que éste, a la sazón terrorista etarra con más de veinte crímenes a su espalda, se declarara en huelga de hambre al fracasar sus intentos de salir de prisión, donde cumplía condena por un delito de amenazas. Es preciso que remarquemos con la mayor precisión todos los datos que rodean al llamado “caso De Juana”, a fin de evitar malintencionados equívocos que tratan de introducir en el debate unos y otros. Por eso es indispensable comenzar señalando que De Juana estaba cumpliendo condena por un delito de amenazas no terroristas. Ciertamente, tal circunstancia nos lleva a una primera reflexión: ¿qué clase de justicia permite que un terrorista sanguinario orgulloso de sus crímenes cumpla menos de un año de prisión por cada uno de ellos?. Sin embargo, el debate no se ha situado en esos términos por lo que, de momento, dejemos a un lado esa preocupante constatación de la realidad de la Justicia española.
A finales de febrero de este mismo año, De Juana se estaba muriendo de hambre en un hospital madrileño al no haber visto atendida su demanda de liberación inmediata. Cabe dudar de la capacidad que pueda tener este personaje, imbuido en una espiral de odio al diferente y habiendo entregado su condición de ciudadano libre a la “causa común” del asesinato político, para poder reflexionar por si mismo de manera libre. Sin embargo su decisión, fruto de su propio pensamiento o no, estaba tomada y era morir de hambre en un hospital. Una decisión así debe ser contestada por la sociedad haciendo al individuo que desea morir reflexionar sobre el sentido que tiene perder la vida, sin duda un bien supremo. Ni siquiera De Juana merece ser condenado a morir porque toda vida merece ser vivida, incluso en privación de libertad al haber violado la de otros segándoles la vida por opinar diferente. Sin embargo, no somos nadie para imponer por la fuerza a otra persona nuestra concepción de la vida ni sobre su sentido: si De Juana tenía tan poco aprecio por su vida como el que tuvo con sus víctimas, allá el. Debíamos evitar que muriera alimentándole con suero, tratando de convencerle, reafirmándonos en nuestro compromiso con la vida...pero no impidiéndole tomar su decisión de morir. Para los que estamos a favor del derecho de cada persona a decidir sobre su propia vida (incluso su derecho a quitársela), resulta bastante hipócrita que, de entrada, ciudadanos que se sentían tan sensibilizados reviviendo el caso de Ramón Sampedro a través de la fenomenal película de Amenábar, impidan ahora a un individuo morir en un hospital como era su elección.
Pero lo peor, evidentemente, son las implicaciones y las dimensiones que alcanza el hecho de evitar que ejerza su derecho a decidir sobre su propia vida. El Gobierno evita que muera cediendo a un chantaje planteado por un recluso al Estado. Es accesorio que el reo sea etarra o no, esté condenado por amenazas o por asesinatos, o sea un traficante de drogas de escasa enjundia. Lo grave, y esto también conviene señalarlo porque el PP no se hubiera movilizado si el preso no se llamara Iñaki de Juana sino Juan Pérez, ladronzuelo habitual, no es que fuera un terrorista sino que el Estado de Derecho haya cedido. Cabe aquí recordar que uno de los pilares del Estado moderno y de la democracia es la confianza que los ciudadanos depositamos en los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) para que, de manera independiente, cumplan sus cometidos de acuerdo con la legalidad vigente. En este caso, el poder ejecutivo se ha situado por encima del bien y del mal tomando una decisión política sobre un preso que jamás hubiera tomado sobre ningún Juan Pérez, lo que atenta además contra la igualdad teórica de los ciudadanos ante la ley. Se añade así una nueva dimensión al ya de por si peligroso precedente de la aceptación de un chantaje; o me salgo con la mía, o mando matar. Ante este dilema ningún Estado democrático debe aceptar que alguien cumpla sus deseos sino hacer todo lo posible por evitar el anunciado crimen, protegiendo la vida y la libertad de los posibles objetivos y deteniendo a los compañeros de truculentas aventuras del chantajista ocasional.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía toma al ciudadano como sujeto central de su acción política. Entonces, ¿porqué hablamos ahora de de De Juana?. Se empeña el PSOE en decir que a los ciudadanos no nos importa la concesión del régimen de semilibertad del que disfruta hoy este genocida. Importan la vivienda, el empleo y la vida cotidiana. Ciertamente, tienen razón en lo segundo. Y nos importan estos temas sobre todo porque el gobierno actual no ha hecho sino agravar el problema de la vivienda y porque las cifras macroeconómicas estupendas expuestas por ZP en la Bolsa hace unas semanas no se corresponden con la realidad que todos observamos a diario, materializada en una constante subida de los precios no compensada con la de los salarios y, en abril, un aumento del desempleo. Tienen razón gobierno y PSOE: nos preocupan estos asuntos porque ni ellos ni la oposición actual atienden a la problemática cotidiana de los ciudadanos.
Sin embargo, el “caso De Juana” no es un asunto baladí, por más que a quienes han cometido el error de crear el problema traten ahora de huir de él. La Justicia nos preocupa a todos: primero por los déficits que presenta cuando, como decíamos, un asesino como De Juana cumpla una condena tan ligera tras haber desarrollado semejante carrera sanguinaria. Nos preocupa no ser iguales ante la ley, como se ha demostrado tantas veces. ¿Cómo olvidar la complicidad de PP y PSOE a la hora de indultar a los máximos responsables del GAL (Vera y Barrionuevo), que sólo cumplieron tres meses de cárcel?. Y nos preocupa aún más que a las carencias del sistema judicial y a la desigualdad ante la ley promovida por los dos partidos que aspiran a gobernar este país, se sume ahora la cesión del Estado al chantaje de un recluso. Nos preocupa como ciudadanos que pagamos impuestos por sostener un sistema judicial que es implacable con quienes no delinquimos pero que debe serlo también con los que lo hacen. Ciudadanos que pagamos religiosamente nuestras multas de tráfico, de las que difícilmente nos libramos cuando nos las imponen. Ciudadanos a los que nos preocupa que alguien que atenta contra nuestra libertad cumpla o no su condena dependiendo de su nombre y de sus apellidos o de la coyuntura política.
Nosotros no hacemos demagogia ni caemos en ejercicios de hipocresía como lo hace el Partido Popular o el ex-presidente que hablaba de “movimientos de liberación nacional” cuando la situación lo requería. Tampoco caeremos en la trampa del gobierno y del Partido Socialista de desviar la atención sobre un problema que sólo ellos han planteado. No. Simplemente nos preocupa, en nuestra condición de ciudadanos, que el Estado, al que hemos cedido el monopolio de la violencia y de la Justicia desde época bajomedieval, renuncie a su función de proteger nuestra integridad física si no es cediendo ante quienes la puedan amenazar.
A finales de febrero de este mismo año, De Juana se estaba muriendo de hambre en un hospital madrileño al no haber visto atendida su demanda de liberación inmediata. Cabe dudar de la capacidad que pueda tener este personaje, imbuido en una espiral de odio al diferente y habiendo entregado su condición de ciudadano libre a la “causa común” del asesinato político, para poder reflexionar por si mismo de manera libre. Sin embargo su decisión, fruto de su propio pensamiento o no, estaba tomada y era morir de hambre en un hospital. Una decisión así debe ser contestada por la sociedad haciendo al individuo que desea morir reflexionar sobre el sentido que tiene perder la vida, sin duda un bien supremo. Ni siquiera De Juana merece ser condenado a morir porque toda vida merece ser vivida, incluso en privación de libertad al haber violado la de otros segándoles la vida por opinar diferente. Sin embargo, no somos nadie para imponer por la fuerza a otra persona nuestra concepción de la vida ni sobre su sentido: si De Juana tenía tan poco aprecio por su vida como el que tuvo con sus víctimas, allá el. Debíamos evitar que muriera alimentándole con suero, tratando de convencerle, reafirmándonos en nuestro compromiso con la vida...pero no impidiéndole tomar su decisión de morir. Para los que estamos a favor del derecho de cada persona a decidir sobre su propia vida (incluso su derecho a quitársela), resulta bastante hipócrita que, de entrada, ciudadanos que se sentían tan sensibilizados reviviendo el caso de Ramón Sampedro a través de la fenomenal película de Amenábar, impidan ahora a un individuo morir en un hospital como era su elección.
Pero lo peor, evidentemente, son las implicaciones y las dimensiones que alcanza el hecho de evitar que ejerza su derecho a decidir sobre su propia vida. El Gobierno evita que muera cediendo a un chantaje planteado por un recluso al Estado. Es accesorio que el reo sea etarra o no, esté condenado por amenazas o por asesinatos, o sea un traficante de drogas de escasa enjundia. Lo grave, y esto también conviene señalarlo porque el PP no se hubiera movilizado si el preso no se llamara Iñaki de Juana sino Juan Pérez, ladronzuelo habitual, no es que fuera un terrorista sino que el Estado de Derecho haya cedido. Cabe aquí recordar que uno de los pilares del Estado moderno y de la democracia es la confianza que los ciudadanos depositamos en los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) para que, de manera independiente, cumplan sus cometidos de acuerdo con la legalidad vigente. En este caso, el poder ejecutivo se ha situado por encima del bien y del mal tomando una decisión política sobre un preso que jamás hubiera tomado sobre ningún Juan Pérez, lo que atenta además contra la igualdad teórica de los ciudadanos ante la ley. Se añade así una nueva dimensión al ya de por si peligroso precedente de la aceptación de un chantaje; o me salgo con la mía, o mando matar. Ante este dilema ningún Estado democrático debe aceptar que alguien cumpla sus deseos sino hacer todo lo posible por evitar el anunciado crimen, protegiendo la vida y la libertad de los posibles objetivos y deteniendo a los compañeros de truculentas aventuras del chantajista ocasional.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía toma al ciudadano como sujeto central de su acción política. Entonces, ¿porqué hablamos ahora de de De Juana?. Se empeña el PSOE en decir que a los ciudadanos no nos importa la concesión del régimen de semilibertad del que disfruta hoy este genocida. Importan la vivienda, el empleo y la vida cotidiana. Ciertamente, tienen razón en lo segundo. Y nos importan estos temas sobre todo porque el gobierno actual no ha hecho sino agravar el problema de la vivienda y porque las cifras macroeconómicas estupendas expuestas por ZP en la Bolsa hace unas semanas no se corresponden con la realidad que todos observamos a diario, materializada en una constante subida de los precios no compensada con la de los salarios y, en abril, un aumento del desempleo. Tienen razón gobierno y PSOE: nos preocupan estos asuntos porque ni ellos ni la oposición actual atienden a la problemática cotidiana de los ciudadanos.
Sin embargo, el “caso De Juana” no es un asunto baladí, por más que a quienes han cometido el error de crear el problema traten ahora de huir de él. La Justicia nos preocupa a todos: primero por los déficits que presenta cuando, como decíamos, un asesino como De Juana cumpla una condena tan ligera tras haber desarrollado semejante carrera sanguinaria. Nos preocupa no ser iguales ante la ley, como se ha demostrado tantas veces. ¿Cómo olvidar la complicidad de PP y PSOE a la hora de indultar a los máximos responsables del GAL (Vera y Barrionuevo), que sólo cumplieron tres meses de cárcel?. Y nos preocupa aún más que a las carencias del sistema judicial y a la desigualdad ante la ley promovida por los dos partidos que aspiran a gobernar este país, se sume ahora la cesión del Estado al chantaje de un recluso. Nos preocupa como ciudadanos que pagamos impuestos por sostener un sistema judicial que es implacable con quienes no delinquimos pero que debe serlo también con los que lo hacen. Ciudadanos que pagamos religiosamente nuestras multas de tráfico, de las que difícilmente nos libramos cuando nos las imponen. Ciudadanos a los que nos preocupa que alguien que atenta contra nuestra libertad cumpla o no su condena dependiendo de su nombre y de sus apellidos o de la coyuntura política.
Nosotros no hacemos demagogia ni caemos en ejercicios de hipocresía como lo hace el Partido Popular o el ex-presidente que hablaba de “movimientos de liberación nacional” cuando la situación lo requería. Tampoco caeremos en la trampa del gobierno y del Partido Socialista de desviar la atención sobre un problema que sólo ellos han planteado. No. Simplemente nos preocupa, en nuestra condición de ciudadanos, que el Estado, al que hemos cedido el monopolio de la violencia y de la Justicia desde época bajomedieval, renuncie a su función de proteger nuestra integridad física si no es cediendo ante quienes la puedan amenazar.
jueves 26 de abril de 2007
En torno al cheque escolar
Milton Friedman proponía en el libro "Libertad de elegir", entre otras muchas cosas, que el Estado entregase un cheque escolar a los padres para que pudieran costearse la educación de sus hijos en el centro elegido. Desarrollando la idea, el Estado dejaría de construir escuelas públicas y también de subvencionar a centros privados (concertados) sin que ello sustrajera a los padres del derecho constitucional que les asiste a que sus hijos a acceder a una educación gratuita. El Estado se reservaría la Alta Inspección (descuidada hoy como concesión tácita al nacionalismo periférico) y el establecimiento de los contenidos mínimos. Ni que decir tiene que aplicado a Euskadi, el cheque escolar garantizaría a los padres el acceso de sus hijos a una educación impartida en el idioma escogido porque, al carecer de la coacción económica impuesta por el Gobierno vasco (crea grupos en euskera y te doy dinero. No lo hagas y se acabaron las ayudas), los centros podrían elegir libremente el modelo lingüístico preferente a impartir.
Sobre las potencialidades del cheque escolar reflexionaban hace unos días las Juventudes Liberales. Sería momento de abrir una reflexión no dogmática sobre las soluciones a adoptar para atajar lo que se ha convertido en "problema educativa". Es difícil en el crispado ambiente actual que el PP renuncie a su visión católico-regresiva de la enseñanza y de que el PSOE deje de considerar que los problemas se solucionan "igualando por abajo", rebajando notablemente el grado de exigencia al educando y restando toda autoridad al personal docente. Porque no son las banderas, la guerra civil ni el choque de identidades nacionales los temas que nos preocupan a las personas sino, entre otras muchas cosas, la educación de las próximas generaciones de ciudadanos.
Sobre las potencialidades del cheque escolar reflexionaban hace unos días las Juventudes Liberales. Sería momento de abrir una reflexión no dogmática sobre las soluciones a adoptar para atajar lo que se ha convertido en "problema educativa". Es difícil en el crispado ambiente actual que el PP renuncie a su visión católico-regresiva de la enseñanza y de que el PSOE deje de considerar que los problemas se solucionan "igualando por abajo", rebajando notablemente el grado de exigencia al educando y restando toda autoridad al personal docente. Porque no son las banderas, la guerra civil ni el choque de identidades nacionales los temas que nos preocupan a las personas sino, entre otras muchas cosas, la educación de las próximas generaciones de ciudadanos.
miércoles 25 de abril de 2007
Sin Esperanza
Ayer Televisión Española dio una prueba más de su manifiesta inutilidad como servicio público y su capacidad para esta siempre al servicio de los intereses de los que mandan y pagan. En Cataluña, y con motivo de las elecciones municipales, se había organizado un debate entre los principales candidatos a la alcaldía de Barcelona que son, como no se le escaparía a ningún ciudadano sensato, los que representan al PSC, CIU, ERC, PP, ICV y Ciutadans. Hay que insistir: a ningún ciudadano sensato se le escaparía...pero sí a TVE y no por falta de sensatez sino por un exceso de dureza facial relacionado con lo que comentábamos al comenzar este post.
La Junta Electoral Central había rechazado el peregrino argumento esgrimido por el ente público para no invitar a C´s: no tenía representación en el Ayuntamiento de Barcelona. Evidentemente, ¿cómo va a tenerla si no existía en 2003?. Pero, mal que le pese a la televisión del gobierno, Ciudadanos hoy es una realidad política que cuenta con miles de afiliados en toda España, que en Cataluña posee más que ICV y que está representado con tres diputados en el Parlament. Sin embargo, TVE ha hecho con la decisión de la JEC lo mismo que hacen todos los países con las resoluciones de la ONU: pasárselas por el arco del triunfo. La decisión entristece a cualquier demócrata pero satisface por igual a los otros cinco contrincantes, especialmente a Inma Mayol, candidata de ICV, que se permitió el lujo de presumir de ser la única mujer que aspira a la alcaldía de Barcelona, ignorando a la candidata de Ciudadanos Esperanza García. Pero el resto de partidos tenían muchos motivos para estar igualmente felices: así, engullidos en su burbuja de políticos definidos como clase o como casta endogámica que perpetua su poder a base de tratar siempre cuestiones intrascendentes pero que reportan votos e ignorar los intereses del ciudadano común, evitaron hablar precisamente de eso: de lo que realmente importa a un barcelones, un granadino, un donostiarra o un soriano.
Impidiendo a Esperanza, una joven abogada de 32 años que vive en un piso alquilado, participar en el debate, cinco políticos profesionales catalanes pudieron dedicarse a filosofar sobre Estatuts y demás asuntos que, como todo el mundo conoce, marcan la agenda del ciudadano desde el momento en el que se levanta de la cama. Peculiar es el caso del candidato popular, Alberto Fernández Díaz, miembro de una familia de profesionales de la “cosa pública” y que se presenta como un renovador que recoge las esencias de Ciudadanos. Un renovador que lleva veinticinco años viviendo de la política y que ha estado tan cómodo con los discursos del PPC próximos a CIU como con los del “Pujol enano, habla castellano”. Tan cómodo con Piqué y sus tesis nacionalistas como con Aleix Vidal Quadras. Tan cómodo, en fin, en el centro como en el centro-derecha como en la derecha. Cómodo, al fin y al cabo, donde mande la maquinaria del partido y siempre que estar en una u otra posición no suponga perder el escaño y con él, el sueldo.
En todo caso, lo ocurrido con Ciudadanos y TVE nos debería llevar a una reflexión de mayor alcance; ¿son necesarias las televisiones públicas en una sociedad en la que los ciudadanos están a un click de Malasia, Nueva York o Kiev?. Hoy los ciudadanos poseemos la suficiente capacidad como para generar información y para ser receptores de ella de forma libre, sin limitaciones estatales fronterizas y sin censura. En la era de Internet no tiene sentido que con los impuestos de todos se financien televisiones que sólo sirven a quien gobierna en cada momento y, menos aún, aquellas que se han convertido en un instrumento monopolizado no ya de un partido sino de unas ideas, como es el caso de EITB y el nacionalismo vasco. Es obvio que el ciudadano vasco puede elegir, gracias a su mando a distancia, no ver ETB. De hecho se suele hacer, teniendo en cuenta que los vascos que pretendemos estar informados no solemos verla. También podemos no ver Tele 5, Cuatro o Antena 3. Pero hay una sensible diferencia y es que, la veamos o no, ETB está pagada por todos para que sólo sirva como altavoz propagandística del Mesías de “los vascos y las vascas” y su partido-movimiento nacional.
Teniendo en cuenta que en un país en el que la crispación campa por sus respetos y en el que quienes deben dignificar la política sólo la degradan constantemente, el modelo de la BBC británica es utópico. Por tanto, la privatización de los medios de comunicación públicos sería un pequeño pero importante paso para hacer del ciudadano un ser más libre...y con unos euros más en el bolsillo.
La Junta Electoral Central había rechazado el peregrino argumento esgrimido por el ente público para no invitar a C´s: no tenía representación en el Ayuntamiento de Barcelona. Evidentemente, ¿cómo va a tenerla si no existía en 2003?. Pero, mal que le pese a la televisión del gobierno, Ciudadanos hoy es una realidad política que cuenta con miles de afiliados en toda España, que en Cataluña posee más que ICV y que está representado con tres diputados en el Parlament. Sin embargo, TVE ha hecho con la decisión de la JEC lo mismo que hacen todos los países con las resoluciones de la ONU: pasárselas por el arco del triunfo. La decisión entristece a cualquier demócrata pero satisface por igual a los otros cinco contrincantes, especialmente a Inma Mayol, candidata de ICV, que se permitió el lujo de presumir de ser la única mujer que aspira a la alcaldía de Barcelona, ignorando a la candidata de Ciudadanos Esperanza García. Pero el resto de partidos tenían muchos motivos para estar igualmente felices: así, engullidos en su burbuja de políticos definidos como clase o como casta endogámica que perpetua su poder a base de tratar siempre cuestiones intrascendentes pero que reportan votos e ignorar los intereses del ciudadano común, evitaron hablar precisamente de eso: de lo que realmente importa a un barcelones, un granadino, un donostiarra o un soriano.
Impidiendo a Esperanza, una joven abogada de 32 años que vive en un piso alquilado, participar en el debate, cinco políticos profesionales catalanes pudieron dedicarse a filosofar sobre Estatuts y demás asuntos que, como todo el mundo conoce, marcan la agenda del ciudadano desde el momento en el que se levanta de la cama. Peculiar es el caso del candidato popular, Alberto Fernández Díaz, miembro de una familia de profesionales de la “cosa pública” y que se presenta como un renovador que recoge las esencias de Ciudadanos. Un renovador que lleva veinticinco años viviendo de la política y que ha estado tan cómodo con los discursos del PPC próximos a CIU como con los del “Pujol enano, habla castellano”. Tan cómodo con Piqué y sus tesis nacionalistas como con Aleix Vidal Quadras. Tan cómodo, en fin, en el centro como en el centro-derecha como en la derecha. Cómodo, al fin y al cabo, donde mande la maquinaria del partido y siempre que estar en una u otra posición no suponga perder el escaño y con él, el sueldo.
En todo caso, lo ocurrido con Ciudadanos y TVE nos debería llevar a una reflexión de mayor alcance; ¿son necesarias las televisiones públicas en una sociedad en la que los ciudadanos están a un click de Malasia, Nueva York o Kiev?. Hoy los ciudadanos poseemos la suficiente capacidad como para generar información y para ser receptores de ella de forma libre, sin limitaciones estatales fronterizas y sin censura. En la era de Internet no tiene sentido que con los impuestos de todos se financien televisiones que sólo sirven a quien gobierna en cada momento y, menos aún, aquellas que se han convertido en un instrumento monopolizado no ya de un partido sino de unas ideas, como es el caso de EITB y el nacionalismo vasco. Es obvio que el ciudadano vasco puede elegir, gracias a su mando a distancia, no ver ETB. De hecho se suele hacer, teniendo en cuenta que los vascos que pretendemos estar informados no solemos verla. También podemos no ver Tele 5, Cuatro o Antena 3. Pero hay una sensible diferencia y es que, la veamos o no, ETB está pagada por todos para que sólo sirva como altavoz propagandística del Mesías de “los vascos y las vascas” y su partido-movimiento nacional.
Teniendo en cuenta que en un país en el que la crispación campa por sus respetos y en el que quienes deben dignificar la política sólo la degradan constantemente, el modelo de la BBC británica es utópico. Por tanto, la privatización de los medios de comunicación públicos sería un pequeño pero importante paso para hacer del ciudadano un ser más libre...y con unos euros más en el bolsillo.
viernes 20 de abril de 2007
Ya estamos aquí

La libertad no es un medio para alcanzar un fin politico más alto. Es en sí misma el fin político más alto.
Hemos elegido una cita de Lord Acton para comenzar nuestra andadura en el País Vasco. Desde este blog articularemos a partir de ahora el trabajo de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía en nuestra Comunidad Autónoma y daremos a conocer nuestras ideas, opiniones y propuestas. Estáis invitados a uniros a nosotros, a rebatir argumentos y, en definitiva, a sumar para avanzar, tanto participando en nuestro blog como contactando a través de nuestra dirección de correo electrónico: ciudadanosvascos@gmail.com.
Saludos, ciudadanos.
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